Nacen en la era de la tecnología por lo que están rodeados de máquinas, videojuegos, teléfonos y demás aparatos tecnológicos desde el primer segundo de sus vidas.
Recuerdo como deseaba que sonara el timbre de mi casa y que a mi madre no le pareciera que aún era temprano para salir a jugar.
Todos los días del año.
Pasaba las horas muertas en la calle, construyendo cabañas, jugando a fútbol, al escondite, a la comba, a contar secretos, jugando a reír hasta que nos doliera las mandíbulas y seguir riéndonos a pesar de ello..
Cantar, bailar, discutir, llorar, correr, pasar frío, calor...
Ni siquiera la lluvia ni los 40º C a la sombra nos detenían.
Nos refugiábamos en un portal, o en esa resistente cabaña que habíamos construido.
Tengo 4 hermanos más pequeños que yo.
Sus edades son 17, 13 y los mellis de tan sólo 10 años.
Estos últimos lo tienen prácticamente todo: Nintendo, Xbox, Wii, ordenador, móvil..
Muchas veces insisto en que salgan a la calle e incluso me enfado con ellos cuando se niegan.
¿Cuánto daría yo por tener 10 años otra vez?
La tecnología los tiene esclavizados. Ellos no son libres.
Y es una pena.. hay tanto por descubrir ahí fuera.
Incluso me han llegado a pedir que les hiciera una cuenta de msn
"Mis amigos tienen msn"- me dicen.
Pero no. Me niego.
Casi todo los aparatos tecnológicos que tienen han sido regalos de comunión.
¿Qué puedo hacer yo ahí?
Nada.
Pero sí que puedo evitar todo lo que esté en mi mano.
Entiendo que ellos no tienen la culpa de no haber nacido antes, de no haber experimentado la verdadera felicidad que sientes en esas calurosas tardes de verano en las que merece la pena no estar cerca del aire acondicionado por estar con tus amigos o esa inimaginable sensación que tienes en los días de lluvia bajo un portal contando mil historias.
Puedo evitar que estén lo más alejados posibles de la tecnología.
Y es que tristemente cada vez nos conectamos a las redes sociales a una edad más temprana.

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